El pinguyo de los Ava
Nota 025
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Los Ava, un pueblo de habla guaraní de las tierras bajas de Bolivia y Argentina, preservaron una compleja tradición musical modelada por influencias amazónicas, arawak, andinas y coloniales, pese a siglos de guerras, desplazamientos e intervención misionera. Estrechamente vinculada a rituales como el aréte guásu, su herencia musical incluye tambores, flautas, trompetas, silbatos, idiófonos y el singular violín turumi, generalmente elaborados artesanalmente por los propios intérpretes e insertos en prácticas ceremoniales, sociales y simbólicas que articulan música, danza, memoria, sexualidad, guerra y relaciones entre vivos y muertos.
El pinguyo es una flauta de pico similar al pinkillo andino (pinkullo, pingullo), aunque con algunas características muy particulares.
Se elabora a partir de un segmento de caña takuapúku de unos 30 cm de largo y 1-2 cm de diámetro. Se perforan seis orificios para los dedos en la mitad distal, sobre una línea trazada al retirar una fina tira de corteza. Los orificios se perforan con un hierro al rojo vivo: el primero en el centro del tubo y los demás a igual distancia; el último se perfora cerca del nudo distal. Este nudo se perfora de la misma manera que los orificios para los dedos.
La abertura del pico suele ser cuadrada y se corta con un cuchillo, aunque a veces tiene forma de dos W enfrentadas en sus bases, similar a un reloj de arena, característica de los pingullos de Ecuador. El bloque de madera que cierra el extremo proximal y crea el conducto de aire es curvo, a diferencia de otras flautas dulces tradicionales sudamericanas, cuyos cortes suelen ser rectos.
Finalmente, a cada lado de la boquilla se le acoplan dos pequeños silbatos llamados imémby (imbémbuy), de longitudes variables. Los imémby se fabrican con plumas de pavo o cañas finas cuyos extremos están biselados y rellenos de cera, dejando una hendidura o abertura (hecha con un pequeño trozo de hoja de maíz o cartón) que sirve como canal de soplado. Estos silbatos producen una nota grave y son la característica más distintiva de esta flauta, compartida solo con un puñado de instrumentos sudamericanos, incluido el pinkillo tradicional boliviano.
Instrumento masculino de uso común, acompaña danzas y actividades recreativas, especialmente durante el aréte. Algunos Tapieté lo describen como una "flauta doble" y lo llaman tinguyu.
Más información sobre estos artefactos sonoros puede encontrarse en el libro digital de acceso libre Instrumentos musicales de los Ava, accesible a través de la sección "Libros digitales sobre música. Serie 1".