El michi rái de los Ava
Nota 020
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Los Ava, un pueblo de habla guaraní de las tierras bajas de Bolivia y Argentina, preservaron una compleja tradición musical modelada por influencias amazónicas, arawak, andinas y coloniales, pese a siglos de guerras, desplazamientos e intervención misionera. Estrechamente vinculada a rituales como el aréte guásu, su herencia musical incluye tambores, flautas, trompetas, silbatos, idiófonos y el singular violín turumi, generalmente elaborados artesanalmente por los propios intérpretes e insertos en prácticas ceremoniales, sociales y simbólicas que articulan música, danza, memoria, sexualidad, guerra y relaciones entre vivos y muertos.
Los membranófonos de los Ava constituyen una familia de tambores tubulares de doble parche, tocados exclusivamente por hombres y conocidos genéricamente como angúa, entre los que se incluyen el angúa guásu, el angúa rái y el michi rái, cuyas formas y distribución variaron históricamente entre Bolivia y Argentina.
El michi rái es el más pequeño de los tambores Ava: su nombre se traduce como "el hijo menor".
El intérprete cuelga el pequeño tambor de su muñeca izquierda y golpea el parche —generalmente decorado con diseños multicolores— con un par de baquetas. Durante las danzas de verano, se acompaña exclusivamente de una flauta gigante, la temímby guásu.
Más información sobre estos artefactos sonoros puede encontrarse en el libro digital de acceso libre Instrumentos musicales de los Ava, accesible a través de la sección "Libros digitales sobre música. Serie 1".