Tortugas sonoras de México
Nota 017
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Los caparazones de tortuga han sido empleados largamente en los cinco continentes como materia prima para la elaboración de distintos tipos de instrumentos musicales.
En todo México, el caparazón, "carapacho" o "concha" de tortuga (en náhuatl, ayoticacahuayō o ayotapalcatl) tiene un significado especial, que se remonta a tiempos prehispánicos. Los mitos vinculan la tortuga a la música, a los dioses de la lluvia y a leyendas de origen como la del nacimiento del maíz. Está presente tanto en narrativas antiguas (p.ej. el manuscrito titulado Histoyre du Mechique) como en numerosos relatos tradicionales actuales derivados de ellas, que son patrimonio de distintas sociedades indígenas mexicanas contemporáneas.
Entre sus más tempranas representaciones en la iconografía mesoamericana, el caparazón de tortuga puede verse en los murales preclásicos con influencias olmecas de San Bartolo, en el departamento guatemalteco del Petén. Los Mexica (Azteca) y los pueblos que recibieron su influencia lo llamaron áyotl, "tortuga". Bernardino de Sahagún, en su Historia General de las Cosas de la Nueva España (ca. 1540), escribe: "...y llevaban también su teponaztli y sus sonajas, y la concha de la tortuga para tañer" (libro II, cap. 35, en la fiesta de Atemoztli) o "...usaban de unas conchas de tortuga hechas de oro, en que iban tañendo; y ahora las usan naturales de la misma tortuga" (libro VIII, cap. 9). Curiosamente no lo cita entre los instrumentos conservados en la mixcoacalli (libro VIII, cap. 14), el lugar en donde los músicos de la corte de Tenochtitlan practicaban y compartían sus saberes. Aparece asimismo en el Códice Borbónico, en la Crónica Mexicana de Hernando de Alvarado Tezozómoc (ca. 1598; describiendo la dedicatoria del Gran Templo de Tenochtitlan en 1487) y en el Códice Magliabecchiano, entre otros.
También fue empleado por los Mixteca clásicos (está recogido en el Códice Becker I oaxaqueño del siglo XII) y por los P'urhépecha clásicos o "tarascos" (se cita en la Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la provincia de Michoacán, 1541).
Entre los Maya clásicos existieron tanto artefactos como representaciones de caparazones de tortugas (áak) con usos musicales. Llamados kayab, según Robert Stevenson, los instrumentos habrían formado parte de conjuntos en los que también estarían incluidos un huehuetl y dos sonajas o chinchines. Pueden ser apreciados en los frescos de Bonampak y en diversos diseños. Diego López de Cogolludo, en su Historia de Yucatán (1688), apuntó que en esa zona los caparazones de tortuga se interpretaban golpeándolos con cuernos de venado.
Diego de Landa, en su Relación de las cosas del Yucatán (ca. 1566), las menciona y señala otra forma de ejecución: "...tienen otro instrumento de la tortuga entera con sus conchas, y sacada la carne táñenlo con la palma de la mano, y es su sonido lúgubre y triste".
En la actualidad, los Chontal o Yokot'an (estado de Tabasco) utilizan el caparazón de tortuga hicotea o jicotea (Trachemys callirostris) percutido con una baqueta de madera, una costilla o astas de venado. Aparece, entre otras, en la Danza de los Blanquitos, junto a un "pito" de carrizo. Es también empleado entre los Tzeltal (estado de Chiapas) durante la celebración de algunos bailes y ceremonias. Los Huave o Ikood (estado de Oaxaca) percuten el "carapacho" con cuernos de venado acompañando al tambor y a la flauta de carrizo en la Danza de la Culebra, la Danza del Pez Sierra y el Son del Pez Espada. En contextos similares lo tocan los Zapoteco o Binnizáa del mismo estado, que lo llaman bigu: por ejemplo para acompañar sones con flauta de carrizo y caja, ensamble conocido como pitu nisiaba o muní.
Finalmente, entre los Nahua, los Huasteca o Téenek, los Tepehua y los Totonaca de los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Puebla los caparazones de tortuga adquieren protagonismo mientras se interpreta el canto que da la bienvenida a las almas de los muertos cada 1º de noviembre, durante el Xantolo.
Más información sobre estos artefactos sonoros puede encontrarse en el libro digital de acceso libre Caparazones de tortuga en la música tradicional latinoamericana, accesible a través de la sección "Libros digitales sobre música. Serie 1".