Waqra phuku
Apunte 024
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Cuerno segmentado, fuerza procesional
En los Andes centrales y meridionales del Perú, el waqra phuku suena durante las ceremonias de marcación del ganado, las fiestas patronales, los festejos taurinos y las procesiones. Visto desde lejos, el instrumento parece un único cuerno enorme, curvado sobre sí mismo. Su superficie oscura describe un arco continuo. La boquilla ocupa un extremo; el pabellón se abre en el otro. Da la impresión de que algún animal lo hubiese desarrollado entero.
De cerca, la ilusión se deshace.
El tubo está compuesto por numerosas secciones de cuerno de ganado, cortadas, ajustadas, sujetas y selladas hasta formar una curva que se ensancha progresivamente. Todas las uniones permanecen visibles. Una forma que parece orgánica ha sido construida pieza a pieza.
También su nombre comienza en el asta. Waqra significa "cuerno" en quechua, mientras que pukuy o phukuy alude a la acción de soplar. Las variantes regionales del habla y los distintos sistemas de transcripción han producido nombres como waqrapuku, waqra phuku, waqraphuku, wakrapuku, waka waqra, waqla y varios más.
La grafía cambia. El aliento entra en el cuerno.
Longitud plegada en círculo
Un cuerno vacuno proporciona curvatura, dureza y un conducto que se ensancha de manera natural, pero un solo cuerno es corto. El waqra phuku prolonga esa geometría mediante la multiplicación.
Los constructores seleccionan cuernos, o fragmentos de cuerno, cuyos diámetros puedan enlazarse en secuencia. Las secciones más estrechas forman el tubo cerca de la boquilla. Las más anchas continúan la expansión hacia el pabellón. La orientación de cada segmento determina la forma final: circular, espiral u ondulada, según la práctica regional y las decisiones del constructor.
Las investigaciones realizadas en Parinacochas, en el departamento de Ayacucho, han documentado instrumentos ensamblados con aproximadamente veinte a veintiocho cuernos. Su conducto interno puede alcanzar alrededor de 1,2 metros, aunque el instrumento terminado ocupa un espacio mucho menor. Una, dos o tres vueltas pliegan esa longitud hasta convertirla en una forma transportable.
La espiral, por lo tanto, no solo confiere al instrumento su aspecto imponente. También almacena una extensa columna de aire dentro de un cuerpo compacto.
Las uniones son igualmente importantes. Cada empalme debe mantener la continuidad del conducto y, al mismo tiempo, impedir la pérdida de aire. Un mal ajuste interrumpe la presión. Una unión firme permite que fragmentos procedentes de varios animales funcionen como un único pasaje acústico.
El waqra phuku se construye a partir de la discontinuidad y se hace sonar como continuidad.
Una melodía hecha con los labios
Desde el punto de vista organológico, el waqra phuku pertenece a la familia de las trompetas naturales: labrosonos curvos de soplo terminal, clasificados en Hornbostel-Sachs como 423.121.2. Puede incorporar una boquilla de cuerno, madera o metal, aunque también se han documentado ejemplares sin una boquilla independiente.
No posee orificios digitales, válvulas, llaves ni vara deslizante. El sonido comienza con la vibración de los labios del intérprete. La presión del aire, la tensión labial y la resonancia del tubo determinan qué componente de la serie armónica se hace audible.
Esto no limita el instrumento a una sola altura. Un ejecutante experimentado puede desplazarse entre los armónicos disponibles y modelar llamadas y tonadas mediante cambios en la embocadura y en la presión. El tubo establece el campo acústico, pero la boca debe negociar continuamente dentro de él. La altura se produce mediante el control muscular, no mediante la apertura de un orificio o la activación de un mecanismo.
La longitud influye en esa negociación. En los instrumentos de Parinacochas estudiados por Carlos Mansilla Vásquez, los waqra phuku más largos permiten que ciertos armónicos respondan con mayor facilidad, mientras que los más cortos exigen más esfuerzo y control. Los constructores de la región también combinan el cuerno más grueso del toro cerca del extremo proximal con el cuerno más delgado de la vaca en las secciones posteriores. Los materiales se seleccionan y distribuyen en función de la resistencia, la respuesta y el equilibrio tonal.
El instrumento, por lo tanto, queda afinado antes de que nadie lo haga sonar. La selección de los cuernos, el número de segmentos, la curvatura, el ensanchamiento progresivo del conducto, la boquilla y la calidad del ensamblaje establecen las condiciones dentro de las cuales puede existir una tonada.
El intérprete completa lo que el constructor dejó preparado.
El ganado hecho audible
El cuerno bovino sitúa inequívocamente al waqra phuku dentro de la historia andina posterior a la conquista. El ganado vacuno llegó con la colonización europea durante el siglo XVI. Un instrumento construido con sus cuernos no puede presentarse como una supervivencia prehispánica intacta.
Las tradiciones andinas de trompetas, sin embargo, eran ya antiguas. Las bocinas de caracola marina, las trompetas de cerámica y los instrumentos fabricados con otras materias de origen animal formaban parte de sistemas prehispánicos de ritual, señalización, comunicación y ejecución musical. Las imágenes del período colonial también muestran la rápida adopción de cuernos de animales europeos como instrumentos sonoros.
Estas historias no permiten establecer una genealogía sencilla. El waqra phuku no puede derivarse con certeza de una única bocina de caracola, forma cerámica, trompeta de cuerno de venado o cuerno de caza ibérico. Cada una de estas tradiciones puede iluminar una parte del campo histórico del que surgió el instrumento, pero la semejanza formal no demuestra una descendencia directa.
Lo que el cuerno de ganado sí señala es un umbral histórico. Un animal recién introducido pasó a formar parte de la agricultura andina, el intercambio, las obligaciones rituales, los conflictos, la riqueza y la construcción musical. Su cuerno ingresó en un mundo preexistente de aerófonos potetes, y fue reorganizado dentro de él.
El animal llegó con la colonización. La trompeta segmentada fue creada en los Andes.
Hacer sonar el ciclo ganadero
La materia regresa al animal por medio del sonido.
En gran parte de los Andes centrales y meridionales peruanos, el waqra phuku se encuentra asociado con las ceremonias de marcación del ganado, conocidas como herranza, señalakuy, Santiago o vacahierruy, según la región y la variante lingüística. Estos acontecimientos se ocupan de la identificación y la propiedad de los animales, pero también de la fertilidad, la reproducción, la protección y la continuidad del rebaño.
El cuerno de un animal muerto suena para la vida futura del ganado.
Otros contextos incorporan el instrumento a las fiestas patronales, los carnavales, los juegos de toros y las corridas. En Parinacochas, ocupa un lugar destacado durante las celebraciones de la Virgen de las Nieves y los acontecimientos taurinos con los que concluye la festividad. En Chumbivilcas, Espinar, Paruro, Yauyos, Huancavelica, Junín y otras zonas, su repertorio y sus asociaciones ceremoniales adoptan formas diferentes.
El waqra phuku suele tocarse junto con la tinya, un pequeño tambor andino de dos parches que se sostiene con una mano o se suspende de la muñeca y se golpea con una baqueta. El tambor sostiene el pulso mientras el cuerno proyecta sus breves llamadas melódicas, o tonadas, a través del espacio abierto. En algunas zonas de Junín, ambos instrumentos se acompañan con un violín; en otros lugares, dos cuernos tocan juntos o se responden entre sí.
Su función va más allá del acompañamiento. El waqra phuku anuncia momentos, delimita las etapas de una celebración, acompaña el desplazamiento y hace audible a un grupo que se aproxima antes de que todos sus integrantes puedan ser vistos. Una melodía puede identificar una acción ritual, una comunidad, una localidad o una fase de la ceremonia.
Eso es la fuerza procesional: el sonido empleado para transportar la acción colectiva a través del espacio.
El instrumento no necesita un registro cromático ni movimientos melódicos veloces para conseguirlo. Unos pocos tonos proyectados con intensidad pueden orientar a una multitud, señalar una llegada, abrir una ruta o cargar de expectación un acontecimiento público. La repetición prolonga la señal. El espectro armónico le otorga capacidad de penetración. El tubo curvo convierte el aliento en presencia pública.
Un nombre, muchos cuernos
En 2013, el Ministerio de Cultura del Perú declaró la waka waqra, waqra o waqrapuku Patrimonio Cultural de la Nación. La declaración reconoció un instrumento extendido por una amplia zona de los Andes centrales y meridionales y destacó su importancia en las ceremonias de marcación del ganado, las festividades religiosas y los acontecimientos taurinos.
Ese reconocimiento reunió numerosas formas locales bajo un solo nombre.
La categoría resulta útil, pero también puede ocultar diferencias. Los waqra phuku varían en forma, longitud, número y selección de los segmentos de cuerno, boquilla, repertorio, formación instrumental, terminología, técnica de ejecución y autoridad ceremonial. Incluso la distinción entre instrumentos considerados masculinos y femeninos responde a principios diferentes según el lugar. Una regla documentada en una región no debe convertirse en una descripción universal.
El instrumento nacional es, por consiguiente, una familia de instrumentos situados.
La clasificación identifica el principio acústico que comparten. La política patrimonial reconoce una importancia cultural común. Ninguna de las dos puede sustituir los conocimientos locales que determinan qué cuernos pueden unirse, cómo debe curvarse el tubo, qué tonadas corresponden a cada ocasión, quién está autorizado a tocarlas y qué anuncia su sonido. Los segmentos visibles advierten contra toda falsa uniformidad.
Lo que el cuerno transporta
El waqra phuku es una trompeta natural, pero en su historia nada es simplemente natural. El ganado fue transportado a través del océano. Sus cuernos fueron cortados. Los constructores los ensamblaron en formas que ningún animal había llevado en su cuerpo. Los intérpretes desarrollaron tonadas en un tubo sin orificios ni válvulas. Las comunidades inscribieron esos sonidos en la vida de los rebaños, los santos, las plazas, los caminos y el movimiento colectivo.
Su cuerpo registra cada transformación.
Muchos cuernos se convierten en una sola columna de aire. Alientos separados se convierten en sonido público. Un animal introducido por medio de la conquista se transforma en la materia de un instrumento andino cuya voz pertenece a los lugares que le dieron forma.
Las uniones siguen a la vista. El sonido las atraviesa.
Lecturas
- Bolaños, César; García, Fernando; Roel Pineda, Josafat; and Salazar, Alida (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Instituto Nacional de Cultura, Oficina de Música y Danza.<
- Mansilla Vásquez, Carlos M. (2023). El waqrapuku de Parinacochas, Ayacucho, patrimonio cultural de la nación. Revista de Investigación Rodolfo Holzmann, 2 (2), pp. 80–107.
- Ministerio de Cultura del Perú (2013). Resolución Viceministerial N.° 072-2013-VMPCIC-MC. Lima, 21 de octubre.
Video. Del usuario de YouTube Chalena Vásquez.